miércoles, 21 de enero de 2009

Me gusta cuando callas porque estás como ausente...

...y te prefiero callado porque así no la cagas.

martes, 20 de enero de 2009

Revivre

En algún momento de esta historia triste
me convertí en lento bolero de antaño,
en retrato en sepia que al pasar no viste,
en degradé del gris ceniza de los años.

En algún lugar de esta ciudad atestada
quedó la huella de un amor vencido,
profunda tumba en medio de la nada,
y a su vez adentro un ataúd vacío.

Por algún motivo sigue en la oscurana,
luciérnaga apagada en semejante frío,
deseando titilar después de la nevada,
y con su luz se alumbra un corazón henchido.

lunes, 19 de enero de 2009

Sin mucho psicoanálisis.

No hay que psicoanalizarme para saber cosas muy básicas de mí.

No hay que aprenderse mis Post, releerlos ni buscarles un doble sentido, sino darse cuenta que son simples y directos, sin un trasfondo oscuro y rebuscado.

No tienes que relacionar mi foto con lo que soy capaz de escribir, decir, pensar. Lo más seguro es que si me vieras por ahí, no te lo imagines.

No hace falta creer que todos mis Post van relacionados a un solo algo o un solo alguien. La vida tiene muchos componentes.

No se pasa por alto que es obvio que extraño a alguien del pasado, que ya no está ni estará más y que, como en Antología de Shakira, el tiempo no hace nada que contribuya.

No hay que ser un genio para saber que esto no es un diario, sino más bien la reflexión sobre muchos días.

Sin mucho psicoanálisis: no intentes leer mi mente, confórmate con leer mi Blog.

Coleman Edición Especial. Para el Oligarca Bajo Perfil.



Extractos #2

"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela: su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio"

Carlos Ruíz Zafón, "El Juego del Ángel"
Primer Acto. La Ciudad de los Malditos.

viernes, 16 de enero de 2009

I've been there (so many times)...

...and I've done that (even more).

miércoles, 14 de enero de 2009

Cerati, ¡Sos Grande!


"Más que una pregunta, una respuesta: ¿Qué otra cosa puedo hacer?"

Crimen
Gustavo Cerati


martes, 6 de enero de 2009

¡El coco existe!

El coco existe.

El coco existe y es aun más feo de lo que tu papá te lo pintaba para que te acostaras a dormir o de cómo tu mamá te lo describía para que te comieras la comida.

Yo no te lo puedo dibujar, porque el tuyo es distinto al del resto del mundo; lo que te puedo decir es que ese bicho vive dentro de ti convertido en algo que se resume en una sola palabra: expectativas.

Hace muchos años empecé a conocer las verdaderas implicaciones de lo que "El coco" significa y fue cuando empecé mi primer y único noviazgo "formal". Compartir la vida con alguien implica demasiada complejidad porque, como me he cansado de repetir en este Blog: NUNCA terminamos de conocer a las personas, por lo tanto el proceso de adaptación es en realidad un proceso de cambio continuo, pero con cierta memoria que va almacenando lo que ya "ajustaste" a tu pareja. Cuando la función de memoria no viene incluida, tenemos el primer problema.

Pero, ¿qué pasa después? Resulta que nos acostumbramos a esperar millones de cosas por minuto de la persona que tienes al lado: acciones, reacciones, gestos, pensamientos, e incluso…imitaciones, ¡ja! Sad but true. ¿POR QUÉ? That's the question.

En la medida de que más esperamos, más probabilidades hay de que no cumplan con todas nuestras expectativas, así que estamos matemáticamente jodidos, pues un tan alto número de decepciones no puede llevar a más nada que no sea un segundo problema, en el caso de que tampoco tengas la fulana memoria.

La solución no debe ser "no esperar nada de la vida" porque caeríamos en el sistema de la cochina mediocridad, que la odio; pero sin duda, en lo que a relaciones humanas e interpersonales se refiere, es mejor matar al coco.

Aclaro, "exigir" en una relación, no es lo mismo que "esperar algo". El exigir va mucho más relacionado al mérito: en la medida en la que doy debería recibir, por lo tanto tengo el derecho de exigir. Estoy completamente de acuerdo y, de hecho, es mi política contractual con cualquiera que pase por aquí.
En cambio, el "esperar" va de la mano con el deseo de que el que tienes al lado sea un desdoblamiento de tu alma y tu ser y cumpla lo que te pasa por la mente y el corazón como un hada madrina. Wake up! That's NOT gonna happen, EVER!

Ahí es cuando sale el coco. El miedo intrínseco que tienes de que tus expectativas no sean cumplidas, le da vida al monstro horroroso que vive en tu cabeza y, no hay peor planteamiento que el que tú mismo puedas crear. Me explico, tú más que nadie conoces tus debilidades (el alimento y gasolina del monstro) consciente o inconscientemente, por eso tú mejor que nadie vas a crear en tu cabeza la PEOR situación, escenario, panorama para lo que estás enfrentando en caso de que tus putas expectativas no sean cumplidas por "x" o "y". Tú mismo sabes cómo te podrían dar donde te duele. Cuando el evento llega, es EXTREMADAMENTE difícil que sea tan malo como lo creaste en tu mente.

Ese desgaste emocional que nos generan las expectativas, pensando qué pasará al momento que no se cumplan es lo que nos jode día a día. No importa si tus expectativas son buenas o malas, la tensión y el suspenso que vives, no tiene padrote.

Mi primer paso está dado al reflexionar sobre el tema, tratarlo con mi Sis, generar juntas conclusiones como las que en este post escribo; pero esto no es un manual, así que no tengo idea de cómo coño matar al coco.

¿Sugerencias?

domingo, 4 de enero de 2009

Yes, I'm in love...with him.





...¿Yo me quedo en Venezuela? Jaja.
Thanks God he's gone.
But so far away.

jueves, 1 de enero de 2009

Puzzle-Terapia II: El cierre.

(Este Post es continuación de Puzzle-Terapia I: El Inicio)

Creí que podría hacer muchas entregas sobre este experimento; pensé por un momento que el tiempo que me tomaría sería mucho mayor, por lo tanto, sacarle más escritos. Lamentablemente podré ofrecer sólo una trilogía que cierra con éste Post. Aun así, la Puzzle-Terapia logró ayudarme, tal y como pretendía.

Voy a empezar por reconocer mi error: aunque requerí paciencia, fui una desesperada. ¿Por qué? Porque armé el bendito rompecabezas en dos días. ¡Yo pensaba pasar por lo menos dos semanas disfrutándolo! No pude con las ganas de verlo terminado de una vez por todas y me fajé, como suelo hacer en casi todo, y hasta que no coloqué la última pieza no me sentí tranquila. Del apuro, sólo queda el cansancio
y lo puedo decir de manera literal, ya que al terminar el rompecabezas tenía tortícolis y un dolor de espalda RUDO.

El Armado

Una vez que terminé los bordes empecé a armar, obviamente, las piezas que se lograban distinguir mejor: las amarillas y anaranjadas. Fue un proceso relativamente rápido en el que logré iniciar la adaptación al ritmo del proceso: las piecitas colocadas siempre en la misma dirección, reconocer las piezas macho y las piezas hembra, diferenciar la ubicación por el color, etc.

Siempre hubo piezas que no conseguí dónde encajar y que tuve que devolver a la bolsa a esperar otro chance. Las floreadas eran demasiadas, así que devolví a la bolsa todavía más de ellas, pero las color poceta eran realmente indescifrables. No tenían ni pie ni cabeza, todas eran iguales. Cada vez que las saqué de la bolsa, las tuve que devolver ÍNTEGRAS a los dos minutos, porque de sólo verlas perdía las esperanzas de algún día terminar.

Así que, nuevamente, hice Om, me armé de paciencia, perseverancia y empeño en terminar todas aquellas que se distinguieran mejor. La técnica fue la siguiente, dejar todos aquellos trozos semi-armados sobre el tablero y, luego, ir ubicándolos a dedo por ciento sobre el lugar en el que irían. Tuve que evaluar la caja con la ilustración casi con lupa para ver a dónde correspondía cada pieza, tomando en cuenta que la imagen que estoy armando está aumentada al doble por lo cual las formas y colores están prácticamente pixeladas, si de escala hablamos.

Cada evento llega al tiempo en el que puede llegar. Nunca hubiese podido colocar las piezas color poceta (última en ser armadas) si ya no tuviese la referencia de todas las anteriores. Quizás hoy pensemos desesperanzados en un futuro que creamos imposible y hasta incoherente, pero una vez que el tiempo pase y completemos una serie de pasos articulados, veremos el puente que nos conecta a esa meta y sólo nos quedará cruzarlo con una sonrisota en la cara.

Sometimes you can't make it on your own

Empecé a armar en mi casa, en Valencia. Esta condición propició que todo el egoísmo de mi ser saliera a flote. Estando yo de lo más enfocada y juiciosa armando un rompecabezas mientras mis amigos rumbeaban, mi tía se asoma a verme y ocurre lo siguiente:

Tía: ¡Qué nota! ¡Un rompecabezas!
MdlA.-: (Sonríe y asiente con la cabeza…ya sabía por dónde venía)
Tía: ¿Y eso, China?
MdlA.-: Mi auto-regalo de Niño Jesús.
Tía: ¡Qué chévere! ¿Te puedo ayudar? ¿O es un placer reservado para ti?
MdlA.-: (Ya esperaba el ofrecimiento) La verdad, me pudieras ayudar, sólo que en realidad tía, esto es una auto-terapia mental y espiritual que estoy haciendo. Es una terapia de paciencia.
Tía: ¡Ahh, qué bueno! ¡Qué interesante! (viendo todavía el rompecabezas con auto-contención para no meter la mano en mis bolsitas.)

Si supuestamente esto es una terapia para aprender, ¿por qué no aprender a compartir, por qué no aprender a dejar a un lado la auto-suficiencia que me caracteriza y aceptar la ayuda de aquél que, de buena gana, me tiende la mano?

Fuck! Mi tía ya se había ido, yo flotaba en millones de piececitas que iban perdiendo coherencia, tenía remordimiento por haberle negado el placer de armar conmigo un rato (pues lo más probable es que se hubiese ladillado rápido antes de encajar una pieza) y ahora de paso de verdad sentía que necesitaba ayuda. Muy bien, lo reconozco: Sometimes you can't make it on your own, tal y como mi amado Bono canta y predica. Mi hermana se unió a mí para ayudarme y, pues tal vez por su ayuda lo terminé tan rápido, pero el hecho de que ella participara quizás me dio más enseñanzas que haber pasado yo sola armándolo durante dos años.

Predisposición, prejuicio y paranoia.

Desde el momento en que abrí la bolsa de las piezas, sentí que se me había perdido alguna. Inicialmente clasifiqué las piezas estando en Caracas y luego seguí con el armado de los bordes en Valencia. Todo el camino fui pensando que seguramente se me había caído alguna sin darme cuenta.

Cuando estaba en pleno proceso de armado, seguía con la sensación que las piezas no serían suficientes para terminar de armar, pues seguramente había por lo menos una extraviada. Así que empecé a repetir una y otra vez a mi hermana: "Nere, la pieza que va aquí, se perdió, ya la busqué bolsa a bolsa y no está", "Tranquila María, esa aparece por ahí". Eso pasó como con 50 piezas distintas y mi hermana nunca me pegó un coñazo cada vez que se lo repetí: ella es la verdadera paciente.

Otra frase famosa fue "Aquí falta gente Nere, aquí falta gente", refiriéndome a que faltaban piezas. Hice incluso dudar a mi hermana quien también llegó a pensar que se había perdido un puño, pues nos faltaba mucho y veíamos pocas piezas.

Pero, lo peor fue cuando ya los huecos o vacíos del rompecabezas eran pocos, yo decía entonces "Aquí van a sobrar piezas Nere, van a sobrar"

Definitivamente, me quería amargar. Padecí de un poquito de ansiedad mientras armaba el rompecabezas sólo de imaginarme que después de ese trabajón, iba a quedar con un huequito ahí. Creo que esa sensación fue la que me hizo meterle nitro a la actividad que debí disfrutar poquito a poco, y terminarlo en dos sentadas.

Los resultados finales de cada cosa que hacemos, miden qué tan bien lo hicimos, es cierto. Pero la manera en que lo hacemos, cuánto lo disfrutemos y lo que podamos aprender durante el desempeño es parte importante del placer de gozarse el éxito.

Resultados Finales y Conclusiones.

  • Logré darme cuenta de que es importante disfrutar segundo a segundo cada paso de una actividad. Lo que en ese momento hacemos es indispensable para la próxima estación. Ojo, dije que "logré darme cuenta", es decir que lo concienticé, pero ahora queda en mí aprender a EJECUTAR esto.
  • Reconocí en mí un área de oportunidad referida a la autosuficiencia, deberé de ahora en adelante aprender a aceptar ayuda cuando amerite.
  • Lo interesante de una meta no es llegar hasta ella, sino la manera en que lo logramos. Por lo tanto la felicidad es un trayecto y no un destino.
  • El tiempo de Dios es perfecto.
  • Cada paso de un proceso es indispensable para el siguiente, por más insignificante que parezca.
  • Debemos ordenar los recursos para saber con qué contamos.
  • La clasificación de individuos o situaciones es completamente cambiante, por lo tanto debemos tener la suficiente adaptabilidad para asumirlo.

Podría alargar esto más y más, hacerlo más pesado y fastidioso, convertirlo en una tesis. Pero obviamente no es la idea. La experiencia dentro de todo es bastante personal y sólo yo sabré hasta que punto me habrá servido.