jueves, 28 de mayo de 2009

Explicación para aquellos que exigen, demandan y presionan

Les informo que desde hace poco más de 20 días estoy de reposo y lo peor es que me quedan como 10 días más. Es esa la razón por la cual no he publicado más.

Por problemas de columna, no he podido ir a trabajar, salir de mi casa, ni sentarme en la PC por ratos muy largos. Los pocos ratos que me dura la batería de permanecer sentada en una computadora los utilizo para por lo menos mirar los correos de la oficina y estresarme de ver cómo se me acumula el trabajo. El 50% de ese tiempo, lo paso esperando que la PC cargue y se conecte a la Red de la Empresa.

Como consecuencia derivada, el no salir de mi casa-por-cárcel, no colabora a que me fluyan las ideas ni que pueda criticar en este Blog a la gente, situaciones y cosas de mi alrededor. Aunque después de convivir conmigo en encierro tanto tiempo, puedo criticarme a mí misma buenísimo. Prepararé algunos post sobre eso cuando esté able to. O quizás hable sobre los montones de libros que me he leído, pues es prácticamente lo único que puedo hacer que no me causa dolor.

Una de estas noches de insomnio (porque dormir es una gonorrea estando tiesa) capaz hago el esfuerzo y suelto un Post. I'll be back soon.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Thank You, Mr.

Por lo general, cada vez que publico un Post, aparte de los comentarios que aquí me dejan, personas más reservadas me envían comentarios a mi Inbox privado de correo o de Facebook y hasta mensajitos a mi BB también.

Hay alguien que en muchos de mi Post se ha tomado la dedicada tarea de felicitarme y confrontarme al mismo tiempo; de decirme mis aciertos y aquellas opiniones que conmigo no comparte; es una persona que, por los varios años que me lleva, intenta ofrecerme su experiencia y el cariño que me tiene para protegerme de algunos dolores y para salvarme de algunas caídas. Es una de las pocas personas que tiene las bolas de decirme cuándo, a su parecer, me equivoco en este Blog con alguna exposición; es uno de los pocos que no comenta sólo para darme la razón, para decirme que este Blog si es chévere. Aunque todo lo que yo tenga que decir acá es difícil que alguien me lo venga a debatir así traiga mil argumentos, pues claramente si es mi Blog es porque aquí pongo lo que YO pienso y punto, es súper enriquecedor cuando alguien, de la mejor manera, te hace ver otros puntos de vista (así seas tan testarudo que no pienses cambiar el tuyo), pues por aquí ni los anónimos me llevan la contraria y si de algo estoy clara, es que no siempre en todo acierto. Ojo, esto no quiere decir que no agradezca full cualquier palabra de apoyo que por ahí me dejen.

Por uno de mis últimos post recibí sus comentarios. Respondí con mucha sinceridad y, de vuelta, él respondió en inglés, el idioma en el que más cómodo se siente pues ya ha empezado a olvidar algo del idioma de su tierra natal. La humildad de su respuesta ha hecho que este post se lo dedique a él, al chamo grande que protege a esta chamita que hace años no ve, pero que le tiene full cariño; al chamo que desde chiquita yo he visto grande; al carajo que tu familia te ha puesto de ejemplo de que el brillante no es el de los notones sino el que es gente y sabe vivir; al tipo que hoy, leyéndome desde tan lejos, se toma el tiempo en un horario distinto para escribirme las palabras más valiosas que uno puede recibir, que son aquellas hechas de experiencia y buenas intenciones.

Y él, justo él, me escribe agradeciendo el tiempo que le dediqué a responderle, cuando yo soy la que tiene que agradecerle no sólo el tiempo de sus reflexiones, de sus debates, de su apoyo, sino la inyección de experiencia que le da a cada mensaje y esa experiencia, si que refleja un tiempo valioso, refleja años de vivencias que trata de transmitirme con el mayor cariño en unas cuantas líneas en inglés que de vez en cuando me manda y que esta chinita recibe con el mayor agrado del mundo.

Este post es para decirle THANK YOU en mayúsculas y para que se entere que para mí es un honor que siga el Blog de esta carajita despeinada que sigo siendo tantos años después.

martes, 19 de mayo de 2009

Angosta.

Hacía mucho tiempo no leía una novela que me gustara tanto como Angosta. En 374 páginas, Héctor Abad Faciolince, un colombiano que por error vengo a leer por primera vez a estas alturas, demuestra una narrativa súper limpia y ligera, una fraseología estupenda en cada diálogo, monólogos cautivantes y una capacidad descriptiva impresionante.

La crítica social está presente en cada página, donde mediante la figura de una ciudad ficticia con rasgos de cualquier sociedad real, se aborda principalmente el tema de la violencia basado en el contexto actual no solo de Colombia, sino de toda América Latina y el mundo; donde el clasismo –y el racismo inducido por éste- son protagonistas del desgaste de una sociedad partida en tres bajo un factor determinante: el dinero.

Los personajes, descritos muy divinamente, son los que nos trasladan a través de las capas sociales y así se va confrontando las distintas realidades de una manera súper interesante. Jacobo Lince, un librero, mujeriego empedernido (por el cual sufrí letra a letra, pues hasta yo terminé enamorada de él) y Andrés Zuleta, un joven poeta virgen, son los protagonistas de la historia representando entre ellos un antagonismo explicito y a través de quienes el lector incursiona en cada una de las clases sociales y devela la particularidad de cada una.

La conexión entre cada uno de los personajes, da a la historia el toque irónico y literariamente práctico para hacer la trama muy entretenida donde el erotismo, la intriga y el realismo dominan las letras con un humor sabroso.

A mi parecer, desde el primer momento muchos rasgos autobiográficos recaen en el personaje principal (Jacobo Lince) empezando porque el apellido es un sufijo del apellido del autor (Héctor Abad Faciolince) y pseudo-corroborada mi hipótesis cuando en la página 213, Jacobo Lince está en medio de un diálogo con otros personajes discutiendo sobre algunos libros y autores, cuando el autor se nombra a sí mismo, se mete en su propia novela, como sigue:

- Aquí viene otro de los que viven en F, Faciolince, el creído.
- ¿Qué hay de él?

- Ese librito corto, La Culinaria.

-No es malo – Dijo Quiroz.

- Malo no, ridículo – dijo Jurisch- Parece que Isabel Allende o Marcela Serrano hubieran reencarnado en él. Es un libro de hombre escrito con alma de mujer. Una maricada.

- A mí me pareció todo lo contrario. Parece el canto de un jilguero, que usa sus trinos para conquistar muchachas.

- ¿Por qué lo odias tanto, Jacobo?

- Tal vez porque se parece mucho a mí.

Tengo un nuevo libro para mi lista de favoritos y otro "amor de papel" en un personaje que vive entre páginas. Como me aconsejó Nina, le debería comentar al psicólogo que curiosamente terminé enamorada de un perro como Jacobo Lince pues ya la cosa está trascendiendo hasta a los personajes de ficción, eso podría ser digno de tratarlo en varias terapias, ¡Ja!

lunes, 18 de mayo de 2009

Los Huesos Rotos Sienten Que Viene la Lluvia

Cuando mi camisa era azul y me gustaban los de camisa beige, él me mandaba mensajes al celular de salón a salón, pero quizás que usara el mismo color de mi camisa le quitaba emoción a la cosa. Durante un tiempo trató de ganar, pero una y otra vez perdió la batalla. Me miraba en los pasillos cuando yo no lo veía, se sonreía cuando yo lo hacía. Y así pasaron un par de años hasta que las cosas empezaron a cambiar. Ya cuando los dos teníamos camisa beige y a punto de ir de vestidos de civiles a la universidad, las cosas de verdad cambiaron.

Ahora era yo quien lo miraba a los ojos y veía lo que no había visto antes, que me dejó ahí sumergida por 6 años más. Nos volvimos novios una noche después de que me escuchó en francés rodeados de las cientos de persona que me habían visto montada sobre esa tarima. Se sonreía mucho y los ojos se le iluminaban aun más.

Era un amor de colegio. De esos que te visitan cada noche, de regalar chupetas anaranjadas y chocolates, de dejar regalos en el locker, de escribir cartitas cursis, de celebrar cada mes como un milagro, de llorar y reír por todo, de hablar mil horas seguidas por el teléfono CANTV.

Se escapó mil madrugadas con el carro robado sólo para darme besos escondidos en el jardín; se gastó las mesadas en invitarme al cine, a comer helados y a cenar; imitó a un hombrecito cuando empezó a conocer a la familia y se los quiso ganar a todos; se quedó conmigo cada vez que me tumbaba el dolor de vientre; vio mis películas favoritas una y otra vez para complacerme; soportó que le vomitara encima en mis primeras borracheras patéticas; no se molestó cuando choqué su carro; me cargó cada vez que no quise caminar; en el paro, cuando no había gasolina, patinaba hasta mi casa de ida y regreso (que no quedaba nadita cerca); fue el conejillo de indias de la cuaima que hay en mí y después de todo, me seguía sonriendo y empezando todas sus frases con un "Flaqui" súper cariñoso mirándome con demasiada ternura. No hubo un día que no me hiciera cariños, no hubo un día que no me dijera algo lindo. Nunca pude caminar junto a él si no me agarraba la mano ¡Hizo un curso de paciencia para aguantar tantas cosas! Y yo me desgasté de amor con todo lo que podía darle.

Nos graduamos del cole y se fue a otra ciudad a estudiar. Lloraba cada domingo guindada a su cuello cuando se iba, pasaba la semana fumando como si el humo me lo dibujara en frente y los viernes, eran los días más felices cuando las luces de su carro iluminaban mi garaje. Si no venía un fin de semana, pues entonces seguía llorando y fumando hasta que volviera. Cuando estaba con él no fumaba, porque detestaba el olor, porque decía que eso me iba a matar y que él quería vivir conmigo hasta que tuviéramos tataranietos.

Un día me dio la noticia de que empezaba el nuevo término de la universidad y que podría venir quizás sólo una vez al mes, pues vería muchas más materias. Al colgar el teléfono lloré como si no hubiera mañana, sentía que no podía vivir sin él tanto tiempo, estaba segura de que me iba a morir. Mi mamá no me podía consolar, Yuri me preparaba mil infusiones tranquilizantes, mi hermano estaba atormentado, mi hermana me veía con cara de que mi drama no tenía límites, como siempre. Cuando creía que ya estaba seca de tanto llorar, llegó a mi casa con una flor y una sonrisa de oreja a oreja para darme la sorpresa de que se había cambiado de universidad y ya viviríamos de nuevo en la misma ciudad. Ahora, por supuesto, seguía llorando pero de felicidad y como de costumbre guindada a su cuello.

La relación ya empezó a cambiar. Éramos un poquito más grandes, o por lo menos eso creíamos, aunque las mismas cosas de siempre seguían pasando. Lo disfrutaba muchísimo, desde estar tumbada en un sofá con él, hasta verlo embobada jugar un partido de Basket, hacerle barra y abrazarlo al final perdiera o ganara sin notar que sudaba a chorros. Yo podía hacer todo con él, se convirtió en un apéndice de mí: viajes familiares, noches, fines de semana, feriados. Los que no lo querían lo amaron, los que ya lo querían, lo amaron aún más. Yo lo amé siempre y él también a mí como quizás nadie más me amará alguna vez.

Fueron millones de cosas bonitas, cientos de "primeros" con él, muchísimos recuerdos. Llegamos hasta un anillo de un compromiso que nunca empezó, porque ya antes de eso, todo había terminado. Si pudiera contar por qué, no lo sabría escribir.

Vi una película una de estas noches en la que un tipo solo pero muy exitoso, gracias a una especie de milagro de aleccionamiento justiciero (típica gringada) experimenta cómo habría sido su vida si hubiese seguido con su novia de la universidad. Resultó que hubiese sido una rutina tremenda, un trabajo mediocre, nada extraordinario, a excepción de que después de 13 años de matrimonio seguían muy enamorados, a pesar de todo. Confieso que me puso un poquito nostálgica la trama (el ciclo hormonal no me ayudaba en ese momento), pero yo hoy no me pregunto cómo hubiesen sido mis días de seguir con él. Quizás está muy reciente todo o habrán mil razones más; pero además estoy segura que los sueños que teníamos, los que nos contábamos abrazados en las tumbonas de la playa, viendo las estrellas y desviándonos de ese camino al futuro sólo a veces para caernos a besos, no eran imposibles. Imposible fue sobrellevar un destiempo. Los pajuos en Facebook le pondrían a esto "It's complicated"

Pronto hará un año de que esos días de felicidad encapsulada acabaran, que ese realismo mágico llegara a su fin. Esta semana es el día de su cumpleaños y me encantaría hacerle saber que le deseo lo mejor, pero él ya no lee mi Blog y este insignificante post es lo único que puedo expresar. Lo mejor que le pudiera regalar, se lo di de mis 15 a mis 22 años, sin embargo le dedico las mejores palabras en honor a aquellos días y al importante lugar que siempre el séptimo mes del año tendrá en mi vida. Desde hace 7 años, este es su primer cumpleaños sin un "Él y Yo" en las fotos, por eso escribo esto hoy y por eso un especial recuerdo me rondará en estos días, así como los huesos rotos sienten que viene la lluvia.

viernes, 15 de mayo de 2009

Cadena Perpetua

Qué sería de tu alma si no la tuvieras presa entre mil barrotes que llevan el nombre de todos tus miedos, tras grises muros de concreto hechos de una inseguridad infundada, transmitida. Le das chace a un cartero, joven y rozagante que no pega con su oficio de caminar bajo el sol, que te lance una carta de papel muy blanco entre el percudido y oxidado hierro que te resguarda. Pareces mejor agazapado de frío que cuando los rayos del sol te entibian la piel. Luces más cómodo en la oscuridad quejumbrosa que cuando el bombillo se enciende para ser tu luz, para ser una blanca luz.

Un día de verano no está llenando tus incontables inviernos, las ventiscas y granizos te reconfortan en tu dolor, porque de pena se alimenta tu espíritu mientras te lames las heridas con gusto e invocas un mal para que nunca las sane, para que sigas abriéndolas y lamiéndolas a un ritmo mortal.

Acicalas tu cerebro expulsando coquitos de aquí y de allá. Escuchas el eco que choca una y otra vez con paredes semi-huecas, devolviéndote cruelmente los gemidos que te atormentan en tus delirios. Te persiguen los gritos por un laberinto de caracol que va en su recorrido a tocar las fibras del músuculo que ocupa tu pecho, que hace tiempo se peleó con tu cabeza y que sigue muy fiel latiendo, marcando el compás de un reloj que poco te importa ya.

Esperas con ansias a Zaratustra o a un nuevo Mesías, para brindarle un café, aun cuando haces creer que ya tú lo sabes todo. Despachas a los abogados y ellos se hartan de ti. Sólo dentro de tu jaula sabes esperar y ruegas que no vuelva ese cartero con su sonrisa divina, su ropa planchada y su carta muy blanca a ofrecerte la libertad. Ya las dejaste de abrir, pero las guardas en algún sucio rincón del chiquero en el que te hundes. En tus sueños y pesadillas siempre lo ves volver, con la carta en la mano forrada de estampillas del paraíso y te da una felicidad que te pica en el odio cada vez que sientes que necesitas esa correspondencia.

Si todo se inundara y ese cartero muriera, estarías rogando, (agachado, con las heridas abiertas, sucio, desvencijado, venido a menos) que en una botella te llegue resguardado el mensaje encriptado que desde tu hueco siempre quieres recibir, con culpa, con esa rabia represada que no la aflojan los gritos. Y algunos que pasan, te observan y se asoman a tu hediondez se preguntan con lástima: ¿te levantarás la condena auto-impuesta o sigues prefiriendo esta cadena perpetua?

miércoles, 13 de mayo de 2009

Link Collage de la Literatura en el Siglo XXI

A todas aquellas personas que les encanta leer y que se debaten con impotencia entre la figura del libro clásico, con su textura y olor incomparables y la generación post-moderna de la literatura virtual; aquí les dejo estos links:


martes, 12 de mayo de 2009

Así se ahorra en Venezuela

El dinero, sencillamente, ¡se va a la mierda!

sábado, 9 de mayo de 2009

¿Quién dijo que en Venezuela no hay cultura de Servicio?

Lunes, 7:40 am

Voy manejando al trabajo que me queda a 5 minutos de la casa. Muy pero muy extrañamente, no cargaba cinturón de seguridad e iba fumando y viéndome por el espejo. El fiscal del primer semáforo me para de cajón.

Fiscal: A la derecha ciudadana.
MdlA.-: Buenos días
Fiscal: Buenos días señorita. ¿No es muy temprano para estar fumando?
MdlA.-: Estoy sustityéndo el desayuno.
Fiscal: Usted viene manejando sin cinturón de seguridad, fumando y viéndose por el espejo. ¿Está consciente de que puede ocasionar un accidente en la vía pública?
MdlA.-: Tiene razón, disculpe. Voy tarde a una reunión...
Fiscal: Pues entonces saque rápido sus papeles, ciudadana.
(MdlA.- entrega certificado provisional de la Licencia de Conducir, vencido, junto con los papeles del carro)
Fiscal: Mira chamita pero este certificado está vencido y en esta foto sales como más cachetoncita.
MdlA.-: No ha llegado mi licencia ni aparezco aun en sistema, así que esa es la documentación que tengo.
FIcal: Pero como que te ves más linda ahora, aquí sales muy seria.
MdlA.-: Señor, voy retrasada...
Fiscal: Bueno mi niña, pero ¿cómo hacemos? tú no puedes andar con estos papeles vencidos.
MdlA.-: Pues le pido diculpas, pero el sistema de este país no está funcionando.
Fiscal: Vamos a hacer algo flaca, tú me das tu teléfono y yo te ayudo a resolver lo de la licencia. Podemos ir a comernos alguito o tomarnos un café.
MdlA.-: Muchas gracias, muy amable pero ya estoy haciéndo los trámites. Ahora, ¿me puede dar mis documentos que voy tarde?
Fiscal: Bueno flaca, escuche consejos. Hoy te toqué yo que soy bien pana ¿verdad? pero los amigos míos son unas ratas, y peor cuando ven a una sifrinita como tú.
MdlA.-: Súper considerado de su parte, lo tendré en cuenta. Hasta lueguito.

Miércoles, 10:30 pm
Llamo a los médicos del seguro para que me hagan una consulta a domicilio pues hice un mal movimiento y la mitad izqiuerda de mi cuerpo, del cuello a la cintura, está tiesa. Estoy con Natasha y llegan médico y paramédico, realizan la consulta, dan el diagnóstico, mandan reposo, hacen chistes malos, me puyan una nalga y les toca irse cuando pasa lo siguiente:
MdlA.-: Naty, please, ¿bajas al Dr.?
Médico y paramédico: Hasta luego joven, que se mejore pronto y para cualquier cosa ya sabes a quien llamar.
MdlA.-:Muchas gracias, muy amable. Buenas noches.
(En el ascensor)
Paramédico: Mira amiguita, uds., dos están aquí solas y aburridas, nosotros salimos a las 2:00 am de guardia, si quieren pasamos por acá.
Natasha: ¿Perdón?
Médico: Bueno, pero ¿qué beben Uds.? díganme y nosotros lo traemos.
Natasha: Disculpe, Doctor, yo tengo novio y no creo que mi amiga quiera beber con Uds.
Paramédico: Pero si son tan simpáticas, vale. Dame tu teléfono ahí para avisarles cuando salgamos.
Natasha: ¿Cómo? no señor, Uds., me deben etar jodiendo.
Médico: Jajaja. Bueno, ya saben, si se animan nos llaman. A las 2:00 am salimos.
Natasha: Hasta luego, buenas noches.

Por la Sangre de Cristo, ¿cómo pensar que en este país no hay cultura de servicio? Un fiscal que se ofrece a sacarte la licencia a cambio de un "café" y que de paso te aconseja; un médico que se cree licorería ambulante y que después de verte la nalga y meterte mano por toda la espalda te sale con esa vaina. Come on! Me hubiesen mandado a un médico cubano o a un veterinario y era lo mismo.

Señores, estamos preparados para explotar el turismo, ya el petróleo no va a ser nuestra única fuente de dinero. Aquí el venezolano te atiende bien.

Insisto en que sos grande

La noche que tuve el placer de conocerte, no me di cuenta de que en realidad, era un PLACER en mayúsculas y negritas. Porque no te reconocí ni por el acentito sureño, cuando caí en cuenta de quién eras no sabía mucho de ti y porque te confesé que sólo me sabía un par de canciones tuyas para tu brutal asombro e indignación.

La información de mi disco duro relacionada contigo, venía de todos tus fans, empezando por mi ex, terminando en María Te, a quien acompañé en el más terrible despecho, en el apartamento de Tucacas una noche a la luz de las velas, con mucho vino y escuchándote en repeat con las olas haciéndote coro.

Ahora no puedo describir la mística que para mí es la mezcla de tus palabras con una perfecta melodía. Ahora Ahí Vamos es mi himno y si te encontrara otra vez en Bambú y
me pidieras un yesquero estoy segura de que me quedaría completamente paralizada y no tendría la osadía de hablar con la misma elocuencia, porque ahora sí sé que eres un grande entre los terrestres. Al día de hoy sí que mataría por sentarme a conversar contigo porque alguien que escriba lo que tú escribes y que transmita lo que tú transmites me derrite como nada.

Y por esta canción, que me acompaña a diario en una lista de reproducción de mi iPod, te jalaré bolas por siempre, porque me cantaste clarito hasta que lo entendí que poder decir adiós, es crecer.

Adiós – Gustavo Cerati

Suspiraban lo mismo los dos
y hoy son parte de una lluvia lejos
no te confundas no sirve el rencor
son espasmos después del adiós.
Ponés canciones tristes para sentirte mejor
tu esencia es más visible,
Del mismo dolor
vendrá un nuevo amanecer.
Uuuuh
Tal vez colmaban la necesidad
pero hay vacíos que no pueden llenar
no conocían la profundidad
hasta que un día no dio para más.
Quedabas esperando ecos que no volverán
flotando entre rechazos
del mismo dolor
vendrá un nuevo amanecer.
Uuuuh
Separarse de la especie
por algo superior
no es soberbia es amor
no es soberbia es amor
Poder decir adiós
es crecer
Uuuuh

viernes, 8 de mayo de 2009

Porque casarse está de moda.

Se ha propagado rápidamente entre mis amigos y conocidos una nueva moda: casarse.
A todos nos llega esta época en algún momento de la vida, es como cuando estábamos en noveno o cuarto año que íbamos todos los fines de semana a una fiesta de 15; pues llega la edad en que vas a los matrimonios de tus amigos y probablemente organices el tuyo propio. Lo que nunca pensé es que a los 23 iba a empezar el efecto dominó. (¿Soy yo o es el mundo?)

No son nada más mis amigas y conocidas las que están dando el paso, sino también mis amigos (hombres) lo cual es más increíble todavía. Sí, lo hicieron por su propia cuenta y sin estar preñados. Todos aquellos que no están comprometidos es porque ya se casaron. Y la mortificación de todas aquellas a las que no les llega la hora es directamente proporcional al mensaje tan equivocado que están enviando a sus dates. Le están diciendo hasta con los gestos “Yo te lavo, te plancho, te hago la cena. Casémonos y mantenme hasta que la muerte nos separe”. Ttt Ttt Ttt Ttt (eso fue un chasquido de lengua), qué buena manera de espantarlos.

Ahora bien, aclaro que no es una crítica es sólo una observación de lo que está pasando en mi entorno. Yo misma estuve a punto de ser parte de la Fiebre Matrimonial y para estas fechas quizás ya estuviera organizando los mil peos que implica una boda a lo tradicional. De hecho, estoy muy contenta por mis amigas que se han lanzado al agua, ¡por fin van a poder tirar todos los días, sucias!

El caso es que pienso que es súper necesario vivir lo que hasta ahora estoy viviendo para dar ese paso. Salir de tu casa directo a la casa de tu esposo(a) no te está dejando chance para conocer lo que eres por ti mismo. Y ese es el proceso en el que ahora estoy: aterrizando lo que soy, a punta de coñazos y de cositas buenas también.

Creo que más adelante, tendré más información sobre mí que me permita estar consciente de lo que puedo y quiero ofrecer y demandar para convivir y compartir el resto de mis días con alguien. Este proceso, probablemente no se detenga jamás. Lo que no quiero ni imaginarme es el desastre que pudo haber sido salir de la burbuja de mi casa directo a mi hogar de mujer casada. ¡POBRE HOMBRE!

Vengo de una familia ultra católica; yo me considero católica también, tengo fe, soy devota, rezo y, de vez en cuando, voy a misa. Digamos que le apuesto a la espiritualidad en vez de al fanatismo religioso; sin embargo, sigo siendo creyente de todo lo que pueda abarcar un acto de fe, no de lo que sea manipulable por una institución (Señor Benedicto, el condón no es malo, sino lo cree, vaya y dese una vueltita por África; si sigue sin creerlo, venga y conozca a Chávez para que entienda que su madre debió usar condón para evitar esa concepción). Mis reservas con la Iglesia son bastantes y hablar de eso sería otro post. Las caras de preocupación más severas que he visto a mi mamá, era cuando desde niña me escuchaba criticando a la Iglesia o cuando me encontró en el confesionario cuestionando al cura antes de hacer la primera comunión (El padre no me dejó comulgar ni con las obleas del ensayo). Por lo tanto, mi mentalidad a la fecha, podría generar un infarto colectivo desde mi abuela, hasta la señora de servicio. Incluso, hasta algunas de mis amigas me ven como una vaina rara cuando hablo de eso: concubinato.

La palabra es demasiado niche, es verdad, suena a la cachifa que vive con el vigilante y tienen 7 hijos. Odio cuando dicen “nos vamos a viví juntos”, me parece una marginalidad también. Pero apoyo 100% esta teoría, lo cual no quiere decir que necesariamente lo vaya a aplicar. Digamos que pienso que sería ideal.

Lo grave fue en un almuerzo dominguero, estando la familia congregada cuando en medio del tema de los matrimonios, los divorcios, etc. Sucede lo siguiente:
- MdlA.-: Por eso es que yo tendría que vivir con mi novio antes de casarme.(Ruido de todos los cubiertos cayendo al plato, miradas desviadas a la chinita que masticaba)
- Mamá: María de los Ángeles, no digas esas cosas ni en broma.
- MdlA.-: Está bien, no te las digo, te enterarás cuando pase entonces.
- Mamá: ¿Entonces ahora no te piensas casar?
- MdlA.-: Claro que sí, después de que viva con el tipo y comprobemos la tolerancia…entre otras cosas que hay que comprobar.
- Mamá: ¿Y por qué no la compruebas casada? ¿Cómo vas a preferir meterte a vivir con un hombre? Por el amor de Dios
- MdlA.-: Porque la idea no es terminar divorciada, como mi papá y tú.

Estoy segura que mi mamá entendió mi punto y su mortificación recae en el hecho de cambiar las costumbres, de atentar contra algún mandamiento, de qué dirá toda la familia, de calarse la ladilla de mi papá atacado, de que pongan en duda su buena labor de crianza.

Cuando a un maracucho le dices lo chévere que es su esposa, te responderán así: “Viví con ella pa’ que veaís”. No puede ser lo mismo la convivencia relativa con una persona, que la verdadera convivencia diaria.

Si te arrechas con tu novio, te deja tirada en tu casa y ya: Entras a tu cuarto, usas tu baño, comes en tu cocina, no lo tienes que ver y si te da la gana lo llamas antes de dormir para insultarlo y tener dulces sueños. Ahora, las cosas pueden cambiar mucho cuando te arrechas con la persona que vives y tienes que esperar que salga de la regadera para entrar tú, de paso, acostarte en la misma cama y correr con el riesgo de que el huevón te desarrope o empiece a roncar.

Hay miles de cosas que en ese convivir se descubren que te dan chance de saber si eso es lo que quieres para el resto de tu vida o no. Quizás es porque vengo de una familia de padres divorciados que apoyo el hacer lo que sea necesario para no repetir el cuento, así esté cayendo en pecado ante los ojos de los demás. Pero esta vida es mía, ¿no?

Las personas en contra de esta posición, también tienen sus razones válidas, respetables… y lo que les puedo decir es que lo que hay es que estar claro en trazar el objetivo de lo que se está haciendo. No es chévere tener un hijo en esas condiciones, por lo menos, ni tampoco aletargarse en la comodidad que el supuesto no-compromiso representa. Por mi parte creo que someterse a una prueba de esa magnitud es un compromiso tan grande como haber firmado el papel.

Nunca fui la Susanita del grupo pero me he visto rodeada de ellas, amigas, conocidas y familia que su único objetivo en la vida es casarse, que si en la universidad existiera la carrera “Ama de Casa” serían summa cum laude todas y hasta terminarían como profesoras ad honorem de la materia “Haz feliz a tu marido siendo la perfecta inútil”. Por supuesto, el matrimonio a veces es una ilusión que representa el clímax de una relación y cuando nos enamoramos, pues aparece en alguna parte de la carretera. Es llegar al llegadero y empezar una nueva experiencia de la que yo no puedo hablar.

He visto matrimonios de muchos tipos y siempre hay un patrón que uno quiere seguir. Yo reconocí hace mucho tiempo mi patrón favorito, pero lamentablemente parece que en ese tema, no hay pasos firmes que rastrear.

No sé por qué, las ceremonias en las que soy protagonista (Por ejemplo: mi cumpleaños) me ponen un poquito incómoda. No sé qué cara poner cuando me están cantando frente a la torta, ni cuando me dan reconocimientos en público y, es súper chistoso, pero de chiquita mi mayor preocupación sobre el matrimonio era darme un beso con mi novio en la Iglesia frente a mi papá y ese gentío (Juro que eso lo pensaba mucho). Así que para mí Las Vegas o algo así, sería perfecto.

Baaahh…hablar tanta huevonada sobre este tema que ni he vivido para que al final, capaz quede solterona con cien ahijados. ¡Ja!