lunes, 28 de septiembre de 2009

There’s a man who loves me, and I love him back.

Hay un hombre que me ama, su amor es incondicional. Él por mí llora y se ríe; yo por él he llorado también pero me ha hecho ser tan feliz como una lombriz.

Siempre le perdono todo así cometa el peor de los errores y, cuando yo los cometo, él es muy duro conmigo sólo porque quiere que cada día sea mejor.

Se ha sacrificado por mí pero algunas veces yo no me he dado cuenta. Me cuesta menos notar cuando él es despreocupado e inconsciente que el día a día en el que me va queriendo.

Me hace ser una cuaima, formarle grandes y pequeños rollos por su forma de caminar o por su naturaleza despilfarradora y despreocupada.

Todos a su alrededor lo aman, aun cuando sepan que en trechos de su camino se vea desubicado y a oscuras. Conoce a todos y el mundo entero sabe quién es él. Es imposible no quererlo.

Él es mi mejor amigo, de esos que te regañan y que te celebran; de los que te agarran duro con una mano para que te apoyes y dejan la otra libre para pegarte un lepe cuando no lo estás haciendo bien. Entre todas sus distorsiones, él nunca podrá negar que yo soy el equilibrio y contraparte de su balanza, porque juntos tenemos la responsabilidad de una caravana de la vida.

Tenemos distintas fortalezas: el cocina rico y yo soy la disciplina en pasta, pero compartimos la misma debilidad que lleva el nombre de dos mujeres sagradas.

Él siempre me ha defendido, pero me ha enseñado a defenderme también. Si ve que me van ganando en la pelea, interviene para salvarme.

Es un alma buena gente y oscura; es cariñoso y tosco; es un coctel exótico entre lo bueno y lo malo.

Hoy ese ser cumple años y el regalo que a distancia le puedo dar es dedicarle mis esfuerzos y darle mi agradecimiento eterno por llevarme a empujones y cargarme cuando me han dolido los pies para seguir.

Mi identidad es prácticamente su herencia. Soy la China Pérez desde los bajos fondos y para el mundo porque él es el bien conocido y afamado Chino Pérez y fui yo la que lo seguí en parto.

Hermano, ¡Feliz Cumpleaños! Te amo.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Chinita Boca Limpia

A mis tres años, ya yo sabía hablar, sumar, restar, leer, enseñar a leer a mi hermano de 7 y también me sabía todo el repertorio de groserías que puede tener Yayo y el Conde del Guácharo.

Desde muy temprano, ya yo sabía cómo putear a quien sea cual camionero o cómo insultarlo con las palabras más sutiles sin que la persona, en efecto, se diera cuenta de que lo acababa de destruir verbalmente.

De tres años, por ejemplo, sucedió lo siguiente: Emilia, asistente de toda la vida de la consulta de mi mamá (alguien que prácticamente me ha criado), al terminar el día sale del consultorio, cruza la calle y se dispone a esperar pacientemente al próximo autobús. Yo, guindadita de la reja del consultorio le pregunto a todo gañote desde el otro lado de la calle con mis dos moñitos en la cabeza y un vestidito rosado:

MdlA.-: EMIIIIILIA, ¿QUIERES QUE TE CANTE UNA CANCIÓN?
Emilia: Sí mamita, ¡cántamela!. – Emilia sonríe con orgullo a la multitud que junto a ella esperaba en la parada, quienes verían el espectáculo que esta tierna y pequeña niña estaba a punto de dar.
MdlA.-: LAS MUCHACHAS DE MI BARRIO
NO SE BAÑAN CON JABÓN
PORQUE SABEN QUE LE ESPERA
EL PIPÍ DE KING KONG

Emilia se puso de todos los colores, sonreía viendo a los lados de manera nerviosa y apenada, al mismo tiempo que decía

Emilia: MAMIIIIITA, ME LA CANTAS MAÑANA, ANDA.
MdlA.-: NOOOOO, ¡YO ME SÉ OTRA!
Y sigo con el repertorio mientras me balanceaba feliz guindadita de la reja:

EL CAMIÓN DE PEPSI-COLA
TOCA EL TIMBRE CON LAS BOLAS
GULÍ, GULÍ, GULÍ, GULÍ, GULÁ

Emilia es casi atropellada al cruzar la calle a tratar de cerrar la boca de cloaca de aquél pequeño demonio. Desde la parada, algunos me miraban espantados, otros morían de risa. Probablemente, si la LOPNA hubiese sido en el año 1988 como es hoy en día , hubiesen metido presa a mi mamá por tener una hija pervertida.

Hoy en día sigo hablando como un hombre con miles de groserías adornando todas mis frases. Es algo que en mi día cotidiano, no puedo contener (Sólo en el trabajo). Yo pienso que es parte de mi forma de ser, muchas de las cosas que quiero decir, así sepa mil sinónimos, siento que no son expresadas con tanta fuerza como quiero sino es mediante groserías.

Muchísima gente me critica por esto; algunas personas que, de hecho, leen mi Blog me han hecho la observación de que les encanta, pero que las groserías le quitan valor al post. Viendo hacia atrás, creo que antes estaban mucho más plagados de groserías que ahora, aunque ellas siguen estando. Si este Blog me identifica y mis escritos son bastante vivenciales y personales, quizás esas palabrotas sean parte de mi huella. Esto no quiere decir que no sepa ni esté consciente del hecho que restan estética literaria.

Ahora bien, salgo con un tipo que me comentó que las groserías generalizadas en la población venezolana son un signo de ignorancia. Me empiezo a fijar después en su diálogo y, en efecto, el chamo dice pocas groserías. Trato después de hacer memoria para ver cómo me he expresado con él y no estoy segura, por lo que concluyo que seguramente y por probabilidades le haya dicho un promedio de 15 groserías por minuto.

Durante los 20 minutos siguientes de conversación en los cuales él me hablaba de otros temas de cultura general (que parece tener más que yo), me quedo analizando el hecho de mi sucio vocabulario. Llego a pensar incluso: "¡Qué vergüenza! ¿Será que este huevón lo dijo porque me escuchó demasiado camionera? Shhhttt, no pienses "huevón" María. Ouch! Lo volviste a pensar. Coño, yo como que tengo en serio que dejar de decir groserías. Siempre y cuando no empiece todas las frases con "coño" todo va a mejorar….¡Coño! otra vez. ¡MIERDA! No puedo, ¡Qué peo! Siempre me va a pasar la misma vaina ¿Por qué cuca hasta pienso en groserías?"

De repente, algo muy dentro de mí me hizo volver a tierra y cerrar con la frase interior "I'm sorry, that's me" Lamentablemente, señoras y señores, yo soy así.

Sin embargo, como muestra de cómo he cambiado y empezado a ceder en mi vida, decidí disminuir la cantidad de groserías al hablar. No les voy a mentir diciendo que no diré, pero definitivamente hay que moderar esta boquita que desde los tres años parece una metralleta de palabras sucias.

P.D: No tiene NADA que ver mi decisión con lo que éste pana quiera de mí, es decir, no lo hago para agradarle a él. Simplemente me ayudó a darme cuenta y tomar una decisión intermedia.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Yo confieso

Que las cosas que hoy escribo, a veces las siento mañana.

Que he hablado en pasado las verdades del presente.

Que lo que pido para el futuro, son cosas que ya he vivido.

lunes, 14 de septiembre de 2009

A One-year Lifetime.

Hasta hace un poco más de un año vivía en una burbuja, en un mundo semi-perfecto en el que no conocía muchas cosas que, de una manera u otra, me han hecho madurar (no sé qué tanto, pero esperemos que así sea). Las responsabilidades tenían otro concepto; la soledad no existía; las relaciones de pareja eran una novela rosa y las preocupaciones simplemente eran inventadas.

Hace 367 días que empezó una nueva etapa de mi vida. Un sábado 13 de septiembre me despedí de mi familia cuando me dejó instalada en Caracas en el único sitio que pude conseguir en los quince días que tardó tomar la decisión de venirme.

Hoy hace exactamente un año comencé a trabajar en la empresa que me motivó a dar el paso que imaginariamente siempre quise dar; fue la razón principal por la que tomé la decisión que más ha cambiado mi vida entera. Aquí conocí extraordinarios compañeros de trabajo, quienes se volvieron más que eso, mis amigos y casi una familia putativa.

En cuestión de una semana, ya había conocido gente que hasta el sol de hoy ha marcado mi vida in every single way. Amigos, amores, bloggers y panas. Todos incondicionales.

Ha pasado todo muy rápido, hay veces que solo le pido al reloj que camine más lento para disfrutar un momento al máximo. En este último año mi línea de tiempo se ha visto más acontecida que en el resto de mi vida. Si hay algo que puedo afirmar, es que después de todo, diversión no le ha faltado a mis días. Hay veces que me siento protagonista de una tragi-comedia.

He comido, bebido, reído, llorado y dormido sola y algunas veces acompañada. Indudablemente, ha sido la etapa cumbre, el momento álgido, el pestañear más veloz. Ha sido un post-grado de vida.

Hoy mi futuro es tan incierto como el día en que llegué aquí, porque siento que los cambios han acelerado su frecuencia desde ese 13 de septiembre. Algunas de las personas que en mis primeros meses me rodeaban ya no están, muchas otras pronto dejarán de estarlo y solo queda un espacio para la nostalgia of a great lifetime that will be past in the next few seconds.

¿Cuánto dura la felicidad? Dura solo los minutos en que eres consciente de que la vives y de que pronto se va a acabar. Dura solo el momento en que no te la crees…y ahí mismo la pierdes.

No me gusta pensar que he cambiado, pero debo reconocer que es así. Algunas cosas para bien, otras para mal; algunas cosas como mecanismo de defensa y otras como nuevas funciones para vivir mejor. En el fondo, quisiera ser la misma niña que soñaba dormida y despierta; la adolescente que confiaba en sí misma; la "mujercita" a la que no le faltaron bolas para soltar las amarras y la que siempre obtuvo todo lo que quiso. Todas ellas moraron con la inocencia.

Me auto-regalo hoy de aniversario caraqueño: que no me duelan los recuerdos, que aprenda a disfrutar el presente sin importar la velocidad del reloj y volver a creer en el futuro.

Apocalipsis

Como cada fin de semana, el sábado voy a comer al restaurancito italiano en Los Palos Grandes con unos amigos.
El cielo está gris y empieza a llover mientras comemos.

MdlA.-: Qué palo de agua, chamo.

Acto seguido el restaurante se empieza a inundar. Todo el mundo debe arrimar las mesas y subir los pies a las sillas porque había como 5 dedos de profundidad de agua sobre el piso.
Empieza la tormenta eléctrica, truenos, rayos, relámpagos. Las viejecitas de la mesa de al lado empiezan a ponerse nerviosas, los niñitos empiezan a llorar.
A las 3 de la tarde, se hace de noche. Encienden los faros de la calle. Se empieza a escuchar un traqueteo que cae al mismo son de la lluvia.

Jessy: Está granizando.
MdlA.-: Estás muy loca.
Migue: Marica, está GRANIZANDO.

Vemos en el techo de la camioneta estacionada justo en frente, como salpican pequeñas piedritas de la carpa. Ya las viejecitas de la mesa de al lado se ponen a llorar.
Sigue la tormenta eléctrica, el granizo y la inundación mientras comíamos el postre.
Cuando por fin empieza a escampar, se empieza a mover todo de un lado a otro. Fijo la vista en el edificio de enfrente y se balancea, las lámparas colgantes pegaban contra el techo, la mesa se rueda, los carros estacionados en frente brincan ante nosotros.

Jessy: ESTÁ TEMBLANDO, ¡QUÉ DEPINGA!

Lluvia. Inundación. Tormenta Eléctrica. Granizo. Sismo. Definitivamente, era el día del juicio final. El Apocalipsis me agarró sin confesarme.

Salen un grupo de cuatro viejecitas corriendo a la calle, llorando y gritando. Una de ellas rueda por el río de la acera. Entre las tres señoras (mínimo con artritis y osteoporosis) la ayudan a levantarse. Lamentablemente, no podía correr a ayudarlas en ese momento pues la entrada del restaurante estaba colapsada.

Una estampida general sale corriendo gritando: ¡TERREMOTO!
No se pueden imaginar lo gracioso que fue todo. Yo no pude más que quedarme en mi silla salvavidas cagada de la risa viendo el desastre de alrededor. Si hubiese estado en mi casa sola, de seguro hoy todavía estuviera llorando.

No sé cuántos días estuvo Quien-No-Debe-Ser-Nombrado afuera. Sólo sé que durante su ausencia repetimos la corona en el Miss Universo, subió el petróleo, ganó la Vinotinto y otras cosas buenas. Apenas pone una pata en el país, hay lluvia, granizo, inundaciones y un sismo de 6.2. Yo me pregunto: ¿ES QUE ESE COÑO DE MADRE PAVOSO NO SERÁ NUNCA LA VÍCTIMA DE ALGUNA CATÁSTROFE?

domingo, 6 de septiembre de 2009

Para Toto. Tarde Pero Seguro.

Toto pidió a sus amigos de regalo de cumpleaños fotos en donde salieran saltando.
Yo fui a la fiesta de cumpleaños de Toto y vi proyectadas en una pantalla gigante, más de 300 fotos de gente alrededor del mundo saltando.
Ese día le pedí dos disculpas al cumpleañero y le hice una promesa.

Disculpa 1: Por felicitarte al llegar a la fiesta y, de paso, estar pseudo-coleada o coleada completa con Nina.
Disculpa 2: No te traje regalo y mucho menos el que pediste.
Promesa 1: Pronto te daré fotos saltando.

Y como lo prometido es deuda, aquí van 3 fotos:

1) En Lima, Perú. Saltando en la plaza del LarcoMar.

2) En Zipaquirá, Colombia. Saltando en la Catedral de Sal.

3) En Bogotá, Colombia. Saltando por el caminito del Víacrucis de Monserrate.

¡Mirá, Angelita, Vení!

Un viaje tiene una cantidad de anécdotas imposibles de postear. Un resumen de la semana sería: Lima es la ciudad donde he comido más y mejor en mi vida; En Medellín no es un mito que las tipas están buenísimas todas (casi tanto como las valencianas) y en Bogotá un sencillo "Amo el Mandarino" lo dice todo, pues este año volví a celebrar en Andrés mi post-cumpleaños hidratándome con este elixir.

Sin embargo, como suele pasar, la noche que más cansada estaba y a la que no le apostaba un medio, terminó siendo la de la experiencia más rara y divertida del viaje. Así comienza el fin de semana:

Recibo un mensaje de mi prima ya casi terminando el día donde me hace una invitación a un par de planes:

  1. A una disco a acompañar un rato a sus amigas.
  2. A un bar donde a una de sus amigas de la universidad le iban a celebrar su cumpleaños tipo "despedida de soltera"

Esta chinita termina sus diligencias, echa su repectivo power nap, se baña, se viste y baja a la recepción del hotel.

MdlA.- : Buenas noches, voy a pedir un taxi por favor.
Recepcionista varón: Sí, Señorita Pérez. ¿Se lo cargo a la habitación?
MdlA.- No, efectivo. Una pregunta, ¿me puedes decir si la carrera tal con tal está muy lejos?
Recepcionista varón: Como a 20 minutos, señorita.
MdlA.-: Muy bien. ¿Y de ahí
a este sitio llamado Apolo's cuánto tiempo hay?

Recepcionista varón pela los ojos y pone sonrisita nerviosa.

Recepcionista varón: ¿Apolo's el de la carrera tal con tal?
MdlA.-: Sí, ese mismo. ¿Está muy lejos?
Recepcionista varón: (con sonrisita nerviosa y cara de picarón) Como a veinte minutos más, señorita Pérez.
MdlA.-: Ok, muchas gracias.
Recepcionista varón: ¡Un gusto!

Salgo del lobby a fumarme un cigarro mientras espero el taxi y veo que la congregación del recepcionista varón con de más supervisores y botones me miran, cuchichean y se ríen. ¿Qué coño les pasa? ¿primer acento venezolano que escuchan?

La noche empieza encontrándome con mi prima y unas amigas en una disco, nos tomamos unos tragos, vueltas de reconocimiento y llega la hora de irnos al "Cumpleaños-Despedida-de-Soltera-supuesta" de otra de sus amigas.

Llegamos a Apolo's.

El lugar tenía el nombre escrito con tubos de neón azul como doblados a mano en la fachada; parecía el vagón nueve y tres cuartos de Harry Potter porque de vaina se distinguía la entrada entre los locales de alrededor. Curiosamente la entrada estaba vacía con un gorilón de dos metros en la puerta de brazos cruzados. Cuando ven llegar a dos mujeres solas la gente de alrededor nos mira y se ríe. ¿Qué está pasando? ¿Estará muy descombinada mi pinta de invierno para estos rolos? Después de preguntar si teníamos reservación, damos los datos respectivos y por una escalerita empinada nos invitan a pasar.

OH-MY-GOD.

Debí imaginarme que con ese nombre la vaina debía ser el antro que era. Pero venía de Medellín donde la discoteca se llamaba "Dulce Jesús Mío" y adentro era un desnalgue, ¿por qué iba entonces a inferir que Apolo's era un BAR DE STRIPPERS? Sí, señores. Un bar de Strippers y no precisamente tipo Cheap N' Dale manquesea.

Entramos a la vaina. Ok, ¿por dónde les empiezo a contar?

El sitio: Tarima de pasarela en el medio, rodeada de mesas en las cuales se conglomeraban los grupos de mujeres veraneadas. Luces de neón por los filos del techo y música punki-punki.

Los mesoneros: Tipos de pecho afeitado con un atuendo tipo sultán (pero disfraz del mercadito guajiro) de pantalones blancos bombachos y cinturón grueso.

El público: Viejas niches (para mis amigas colombianas: viejas ñeras) mal vestidas, con el pelo chicha y de colores rojo puta o amarillo pollito que tenían la capacidad de sudar a chorros y gritar a decibeles inhumanos.

Mi grupo: Sifrinitas SÚPER panas o "súper queridas" en edad universitaria, estudiantes de Los Andes (es como la Metro de Caracas), bellas, con pintas espectaculares, BlackBerry de forros fosforescentes en la mano, tomando los cocteles más estrambóticos del sitio y gozando una bola. La mitad eran de Cali, la otra mitad eran rolas.

Los Strippers: Tipos que se han inyectado hasta espinaca a ver si les funciona lo de Popeye, con músculos hasta en los párpados, estrías en las nalgas, pelo engominado o en su defecto secado en pinchos multicolor (Como si a la mamá la hubiera preñado una guacamaya) y por su puesto tangas equipadas con motas de goma espuma y quizás un durazno – o hasta un aguacate- en el bulto delantero. Algunas de ellas tenían decoraciones de tachuelas y calaveras lo cual le daba un toque solo un poco más grotesco. La cara de vallenateros de todos era creepy y los tatuajes más niches de presidiario que se puedan imaginar le cundían el cuerpo. Por supuesto, todos estos tatuajes eran inentendibles pues la piel la tenían tan estirada que lo que en algún momento fue un tatuaje de un ancla, hoy era un papagayo o cualquier vaina.

Empieza el Show.

Desde la tarima, los tipos hacen bailes de apareamiento tipo Village People donde fueron desde policías (y de pana parecían PM's) hasta gladiadores. Al final siempre quedaban en sus tangas equipadas y finalizaban la canción (en cuyo set por supuesto no faltó I'm Too Sexy) con un gutural grito de "JUUUUUEEEE" y una pose congelada. Debo reconocer que esto fue priceless.

Show tras Show, las mujeres de alrededor iban liberando más y más feromonas, gritaban más duro, la histeria aumentaba y los tipos se empatucaban más en sudor hasta que brillaban en la oscuridad.

Cuando terminan de demostrar ese talento infinito desde el centro de la tarima, de enseñar ese culo depilado con cera hasta más no poder…es cuando empieza lo bueno.

Estos especímenes van de mesa en mesa bailando y perreandole a las tipas. Cuando terminaban de restregarse eróticamente contra alguna en su nivel máximo de excitación y no sin que antes le metiera un billete en el bulto de goma espuma y le manoseara las nalgas llenas de estrías, este se separaba con su cara de latin-lover de barrio, les daba un beso y proseguía a recostárselo a otra.

Llega el momento en que los Jhony Bravo de barrio llegan a nuestra mesa. La cara de todas era un poema. Fue una competencia quién sacaba el BlackBerry más rápido para inmortalizar el momento de aquella "dichosa" del grupo que tuviera a ese papi en frente.

Escucho entonces un grito "¡Mirá Angelita, vení!, esa es carne venezolana papi". Mi amiguita homenajeada, una de las caleñas, dirigió la atención completa del tipo hacia esta chinita.

Lentamente viene de frente, con su torso acartonado, se va acercando con su mirada punzo penetrante clavada en mis tetas y la mandíbula ladeada. ¡El coño de su madre! Justo cuando ya tenía el bulto con tachuelas a la altura de mi cara pegué un grito.

El grito no fue de dolor, ni de vergüenza, ni de susto, ni de nervios, no fue nada de eso. El grito fue porque el Señor me ha dado una sensibilidad olfativa perruna gracias a la cual puedo vomitar con los malos olores y los buenos me ponen de buen humor. Y sí, este hombre olía a MIERDA.

Era un olor a sol. Era un olor a officeboy cuando entra a una oficina con aire acondicionado a las 12:30 pm y toda la estancia huele a él. Olía a sudor rancio. Esto sólo me dio dos opciones: 1) pegarle un cabezazo en las bolas para que se alejara y me dejara respirar o 2) gritar tan alto que lo espantara para así también poder respirar. Como no soy agresiva siempre y cuando no beba tequila, elegí la segunda opción, al mismo tiempo que tapaba mi cara y me lanzaba hacia un lado para evitar hacer contacto con esa masa sudada o que alguna gota me cayera encima. El tipo se asustó burda, se echó para atrás y se fue. Misión cumplida.

Pero amigos, la diversión aquí no termina. Tuvimos premiaciones y todo. A cada homenajeada le daban premios cortesía de Centros de Estética, entre los que figuraban cirugías de nariz, masajes tonificadores de glúteos, productos de HerbaLife, sesiones de masajes, hidrataciones y de más. Verdaderamente, la mayoría de esas tipas necesitaba todo eso junto.

El animador, tipo Winston Vallenilla pero caliche, anunciaba sus premios así:

  • La homenajeada de la mesa número uno, Sandra Restrepo, es la feliiiiiiiz ganadora de un tratamiento de Belleza del Centro de Estética "Ponga_un_nombre_aquí" por un valor de 170 miiiiiiiiiiiiil pesos. Además de una merengada nutritiva cortesía de HeeeeeerbaLife. Escoge Sandra, quién quieres que te de tu premio ¿Kevin, Jerson, Jackson, Johansen o Jooooooohn Jairo?

Por supuesto, estos eran los strippers quienes entregaban el premio no sin antes sobarlas de manera erótica.

Al salir del local, las quince mujeres estábamos cagadas de la risa y hasta con servilletas que Kevin, Jerson, Jackson, Johansen o John Jairo hicieron llegar con su número telefónico. Seguimos caminando por las calles de Bogotá hasta otro mejor sitio donde pudiéramos seguirla y agarrar un taxi a las afueras de algo que nos diera mayor tranquilidad.

Haber escuchado todo ese día "I gotta Feeling" fue un presagio de que "that night was gonna be a good night" y para alegrar la noche y el resto del fin de semana nos quedamos con "Fruta Prohibida" de Dragón y Caballero en repeat en cada local.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Florindeando y Jirafaleando

Estoy en plena rumba en Sawu, unos tragos encima, ya tengo los labios un poquito dormidos, me siento en la película “Fantasía” con la luz titilando y entre cada flash de colores veo a la gente vuelta loca. Si no estuviera bajo los efectos del alcohol, todos me parecerían ridículos y en rituales chimbos de apareamiento.

De repente, con un reggaeton de fondo, veo en medio de la multitud enardecida una atípica pareja que bailaba una especie de vals despegados del piso: mirándose a los ojos, agarrándose las manos, él le acaricia el pelo y le quita el mechón que le cae en la frente, cara de embobamiento, se besaban de vez en cuando como en las películas de los 50…tenían otro ritmo, otra cara y otro mood.

Ok. Es mi amiga la que está flotando al son de un vals por la discoteca. What da Fuck!?

Era estar viendo al Profesor Jirafales y Doña Florinda a las puertas de la casa de Kiko en la vecindad del Chavo del 8. Sólo que los diálogos se sustituían por los siguientes:

- ¿Gusta ir a la barra tomar un traguito de Vodka?
- Pase Usted.
- Después de Usted.

Tras asimilar la escena por varios días donde ambos seguían un tanto embobados y botaban corazones al pasar, decidí que ese estado se catalogaría: el FLORINDEO y el JIRAFALEO.

Florindeo / Jirafaleo: Dícese del estado perenne de embobamiento y distracción que hace perder concentración en todo aspecto de la vida real que NO esté relacionado con el Profesor Jirafales o Doña Florinda. La persona se caracteriza por mantener una sonrisa en la cara, mirada distante, suspiros constantes y poco o ningún interés por actividades que no impliquen al Profesor Jirafales o Doña Florinda. Las conversaciones del individuo se verán frecuentemente invadidas por el tema y se encargará de impregnar a los que lo rodean de un extraño buen humor.

Ejemplos prácticos:
  • Cuando tienes cara de boba en una reunión de trabajo: Florindeaste.
  • Cuando estás de paseo en X-Caret y tu amiga (que no escuchó las instrucciones del guía) te sugiere que se salgan del río subterráneo a mitad del recorrido, tú aceptas y nunca le comunicas que los bolsos los conseguirás al final del río (aproximadamente a 2 km a pie): Florindeaste.
  • Cuando te ríes sola a cada rato con los ojos brillantes: Florindeaste.
    Etc.

Muchos, en algún momento de la vida pasamos por esta etapa. Es increíble como, sin estarla viviendo en carne propia, vivo muerta de la risa del Florindeo y Jirafaleo de estos panas ¡y hasta me contagian de su insoportable buen humor!

Sinceramente les digo a Uds., Doña Florinda y Profesor Jirafales: me encanta este “Modo Vecindad del Chavo” que todos estamos viviendo. La Bruja del 71, Don Ramón, Kiko y la Chilindrina ¡les deseamos lo mejor!