domingo, 23 de mayo de 2010

Wilson, te extrañaré.

Cuando me mudé para Caracas –hace casi dos años- muchas personas de mi familia me regalaron cosas útiles para equipar lo que sería mi nuevo hogar. Implementos de cocina, algunos muebles, toallas, sábanas…esas cosas que yo jamás me iba a preocupar por comprar.

Una prima me vino a visitar y me trajo dos regalos:

  1. Un Tosti-arepas: ¡Buenísimo! Se ha utilizado 2 veces (nótese la tercera persona, yo no he hecho arepas en él). De resto ha fungido la función de mi tostadora de pan.
  2. Una mata: En aquél momento me pareció el regalo más inútil de todos. Sinceramente, nunca me hubiese tomado el tiempo para ir a una tienda a comprarla. Cuando vi su emoción al dármela y todos los cuidados que me encargó tenerle, tuve la sensación de que ella se quedaría solterona. Empecé a sentir inconscientemente la responsabilidad por una vida, aparte de la mía.

El recibir estos regalos, coincidió con varios episodios: me acababa de mudar a un apartamento (Ya no vivía en el huequito de las garrapatas), había terminado con la persona que estaba en ese momento y me había dado cuenta que, por estar todo el tiempo con él, no había hecho amigos en Caracas. Estaba muy sola en la Ciudad de la Furia.

Yo vivía muy cerca del trabajo, me tomaba 10 o 15 minutos llegar a mi casa y más allá de ir a la peluquería o a los masajes, no tenía más ningún sitio a donde ir, por lo que pasaba cantidades enormes de tiempo sola en casa. Como si no bastara las horas que paso al teléfono en la oficina, llegaba llamando hasta a mis amigos de primaria para hablar con alguien. Prendía el iPod, la TV y todas las luces de la casa y así sentirme acompañada. Ponía programas tipo "Casos de Familia" a todo volumen para sentir un alboroto parecido al que acostumbraba a tener en casa.

Cuando me di cuenta de que no podía fastidiar a toda mi agenda telefónica desde las 6 pm y que estaba adoptando conductas extrañas (como pensar en voz alta, para no decir que hablaba sola) algo genial sucedió: vi ahí en medio de la sala al objeto de mis nuevos delirios, LA MATA.

Volqué todas mis energías en ella a partir de ese momento, la regaba y la cambiaba de lugar todos los días según a donde pegara el sol. Le hablaba para que se pusiera más bonita, le cambiaba la tierra, la abonaba y hasta adornitos le colgaba.

El momento álgido llegó cuando mi soledad se transformó en una seudo-depresión y cuando esta seudo-depresión me llevó a un alcoholismo temporal. Aquí la mata salía todas las noches conmigo al balcón a fumar y tomar vino con música de fondo; se convirtió en mi confidente silenciosa, le contaba cómo me había ido, cómo me sentía, le contaba chistes y hasta le daba traguitos de vino, que debo decir que le encantaban pues la pusieron súper bonita. La mata era ahora mi room-mate y, como ya era mi mejor amiga no se merecía menos que un nombre y este fue: WILSON. Quien haya visto "El Náufrago" con Tom Hanks, entenderá a qué me refiero.

Mi prima me iba a visitar y veía a Wilson cada vez más bonita y me felicitaba por mis "cuidados", ella no sabía que la mata era tan alcohólica como yo.

Llegó la cuaresma y como es tan tradicional tocaba hacer y ofrecer promesas y, una de ellas fue: no beber sola. Gracias a Dios para esta época mi situación había mejorado, había empezado a hacer grupo de amigos y ya no estaba tan triste, por lo que Wilson no tuvo que soportar ataques de abstinencia y juntas superamos nuestro alcoholismo temporal.

En mis épocas de felicidad y tranquilidad ha sido el mejor adorno de mi casa; es ella quien a cuatro paredes alquiladas las hace llamarse "hogar".

Wilson ha vivido mis mejores y peores momentos, ha conocido a mis dates como si fuera mi madre, escucha paciente todos mis rollos y lo mejor de todo, nunca me juzga por más que la cague. Las dos somos de Valencia, pero amamos a Caracas como si fuera nuestra ciudad natal. Ella es definitivamente la mejor amiga que he tenido.

Dentro de unas semanas ya no estaré viviendo en Venezuela y estoy muy triste pues la gente de la mudanza me informó que no puedo llevarla conmigo y esto no sé cómo lo voy a superar. Ya es suficientemente fuerte todo este lío de irme completamente sola de mi país, separarme de mi familia y de mis amigos como para que no me dejen llevarme a Wilson. El mundo está lleno de viveros, lo sé. Pero no va a haber ninguna como ella. Creo que las próximas noches serán como las de aquellas épocas: las dos solas bajo la luz de la luna conversando tintadas por el vino. Va a ser nuestra mejor manera de despedirnos y de decirle adiós a nuestra amada Caracas.

P.D:

  1. Si dudaste de mi cordura al leer este Post, es demasiado tarde. Has tenido dos años para darte cuenta de esto.
  2. Recen porque deje a Wilson en las manos de quien verdaderamente la vaya a valorar.

4 comentarios:

Astrina dijo...

ayyy
No estás loca... ni pensarlo! que bella tu mata por cierto!
nada, el que se quede con Wilson tiene tremenda responsabilidad!
exito con todo mdla! nos tuiteamos!
=)

Ani dijo...

Todavia recuerdo ese día en que contaste tus promesas de aquella cuaresma: No tomar toddy, ir a misa todos los domingos, no beber sola, hacer ejercicios.... EEEEEEEEEEHHH.. Cómo es eso de no beber sola??. Jejejeje...

Chinis le preguntaré a mi mamá si le gustaría cuidar a Wilson. Mi mamá tenía en nuestra casa de La Pascua un jardín hermosísimo y grandísimo. Sus conocimientos como Ingeniero Agrónomo la hacen una buena candidata y su soledad crónica creo que también. Seguramente Wilson recibirá menos vino, pero sí muchas noches de confesiones.

TQ!

Mariale divagando dijo...

Mi primera mata fue una igualitica a tu Wilson!

Aunque mi única experiencia de amar perdidamente a un ser verde ha sido con Giacomo, un cactus que me regaló un ex, hasta he escrito sobre él en el blog. De verdad lo amé por años y se murió hace poco, así que estoy de luto por él (por Giacomo, no por el ex).

Sophie dijo...

Mdla. quiero decirte que, aun sin llegar a concernos, ha sido muy grato leerte, y aunque Wilson estaba ahi para escucharte y no juzgarte, tambien aprovechaste este espacio para desahogarte y, creo yo, que hasta para ganar buenos amigos.

No dejes de escribir porque tienes mucho talento, en mi humilde opinión!

Que te vaya super por allá por el Sur!

Sophie.