sábado, 16 de enero de 2010

Caso Estudio

Todos –especialmente todas- a tu alrededor manejan un concepto increíble de lo que eres. Corrección. Diría mejor un concepto imposible mezclado con idolatría y cariño.

No he querido creer que puedas tener todas esas cualidades combinadas con los defectos perfectos que te convierten ante mis ojos en alguien interesante. Sencillamente me resisto a creer que seas tan charming que hasta a mí me parezca que lo eres.

Te vengo observando desde hace rato y desde lejos, anotando cada punto a tu favor sin que ni siquiera te des cuenta…a menos de que seas tan ágil que lo tengas fríamente calculado, pero prefiero descartar ese punto adicional.

Debo reconocer que aquí estoy mezclando dos cosas elementales:

  1. Tienes muchas características que cualquier mujer pudiera valorar. Te resta tu aspecto físico, pero quizás eso te suma conmigo. No es secreto para nadie que jamás me he fijado en los típicos tipos lindos.
  2. Me intriga demasiado la sensación que causas a tu alrededor y no puedo con la curiosidad de saber qué es lo que tú tienes. Es increíble que todas las tipas que no han tenido algo contigo es porque están esperando su turno…y las que ya pasaron pudieran hacer la cola otra vez. Para mayor mística, tú hablas y te comportas como todo un caballero ignorando los estragos que vas dejando alrededor.

No quiero transcribir la lista de aspectos que te describen corriendo el riesgo de perder mi objetividad, ya que tú te has convertido en mi caso estudio y voy a comprobar cualquier hipótesis.

lunes, 4 de enero de 2010

Lo siento mucho, Venezuela.

Cierto tipo de represiones nos limitan a niveles más allá de lo imaginado.

Últimamente, he sentido más intensamente que nunca la fatalidad de vivir en Venezuela bajo el mandato del gobierno actual. Soy una opositora explícita, sin embargo, nunca he sido radical, agresiva, subversiva; probablemente he sido tan pasiva como la mayoría de la población en la lucha por nuestros derechos, en la lucha por la libertad y no encuentro argumento que justifique el hecho de dormirnos en los laureles. No basta hacer sólo aquello que está al alcance de nuestra mano, ir a las marchas a las que podemos porque no tenemos más nada que hacer o quejarse por aquí, por ejemplo.

Es un orgullo jóvenes que intentan defender a la patria así les den knock-outs con un derechazo de abuso de poder. Pero sin embargo, no es suficiente.

He estado sumida en un estado constante de miedo, stress, limitación y depresión. Aunque parezca mentira, he cambiado completamente mi estilo de vida:
• He dejado hasta de salir en las noches por pánico (Aunque Usted no lo crea) El 24 de diciembre no salí y mi respuesta fue: “porque me da miedo”
• Sufro una contracción perpetua de los músculos del cuerpo por la tensión que vivo día a día del trayecto de mi casa al trabajo y vice-versa. Estoy paranoica 24/7.
• Durante más de dos meses y medio, tuve que despertarme a las 5:00 am para bañarme pues por el racionamiento en mi edificio ponía sólo dos horas y medias diarias de agua dividida en tres turnos y, solo a esa hora yo estaba en casa. La señora de servicio que me iba los sábados no pudo ir más porque la quitaban todo el día, por lo que me tocaba limpiar en la mañana del domingo.
• A diario me entero de algún amigo o conocido que es secuestrado, raptado, robado. Tengo una amiga que en los últimos 6 meses ha tenido que comprar 5 BlackBerrys, le robaron una camioneta y 2 veces la casa entera. Repito: ENTERA. Desde la ropa interior hasta la caja fuerte.

No es justo tener que reprimirte de comprarte el carro que quieres –sacando el tema de abastecimiento de mercado, control cambiario, etc – sino simplemente porque corres el riesgo perenne de cambiarlo mano a mano por tu propia vida a manos de cualquier malandro. No es justo que cuando roban, secuestran o atracan a alguien haya que conformarse con decir: "Gracias a Dios no te hicieron nada". Pues SÍ nos están haciendo, más allá de la pérdida material y lo que puede representar –fruto de tu trabajo y esfuerzo, recompensa, etc – la afección psicológica ¿Cómo la mides?

Ahora bien, nótese que me refiero sólo al tema de la inseguridad que hoy en día vivimos. Somos la tercera ciudad [Caracas] más violenta del mundo, después de Ciudad Juárez (por narcotráfico) y Nueva Orleans. Si a esto le agregamos variables como: control cambiario, desabastecimiento de mercado a todo nivel, costo de vida, niveles inflacionarios, la Asamblea Nacional a manos del Gobierno proclamando leyes asfixiantes día tras día…señores, hasta lo más básico: servicios públicos como el agua y la luz ¡son escasos! ¿QUÉ CALIDAD DE VIDA TENEMOS?

Absolutamente todo lo que ha pasado de manera progresiva en este país ha ido formando parte de una rutina, de la costumbre del venezolano. Ya mi generación ni se acuerda cómo era la vida de fácil al viajar antes de CADIVI, ya los comentarios son menos de sorpresa y más de resignación, tipo “¿Viste lo de la nueva ley de educación? Sí, que tu hijo tiene que aprender warao, lengua indígena, en vez del inglés…sabes, porque es la lengua del imperio” (Por decir cualquier vaina, la ley implica cosas mucho más graves que eso) “¿Viste que ahora los cines deben cerrar a las 6:00 pm?. Jajaja, a comprar películas quemadas”

Si hay algo que puedo decir es que siempre me he esforzado por hacer bien todo lo que hago. Por destacarme, por brillar. Creo que es la mejor manera de aportar algo al país. No necesariamente tienes que ser un político activo ni aspirar a Alcalde o Presidente. Debes estar consciente que, cualquier cosa que hagas, debes ponerle empeño para obtener los mejores resultados: por ti, por tu familia, por tu país, por lo que te de la perra gana.

Pero ya somos pocos los que quedamos que en estas tierras podamos hacer la diferencia. La ignorancia hoy en día es más de un 50% de la población; me refiero a todos aquellos que apoyan al régimen y no hay esperanzas estadísticas de que la situación mejore, sino todo lo contrario. Entonces, si la mayoría de nuestra gente está de acuerdo con que nos revolquemos en la mierda ¿cuál es el punto de luchar contra eso? Por eso por ahí dicen que cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Aunque me duela, parece que es cierto.

Venezuela Sucks…and we can’t help it.