lunes, 27 de septiembre de 2010

Halls Mentho-Lyptus para el Sentimiento Patriótico

Ayer, 26 de septiembre, fue un día súper importante para Venezuela. En las elecciones de Asamblea Nacional se iba más que elegir a los diputados (que ya es bastante importante) a contarnos tal cual como si estuvieramos en unas presidenciales.

Tengo algunos meses viviendo fuera de mi país y con el dolor de mi alma, no pude viajar para votar. Son más de las tres de la mañana y estuve despierta todo este tiempo esperando los benditos resultados. Una vez que los dieron ¿quién puede dormir?

Pasé todo el día en pijamas en mi casa con Globovisión puesto en todos los TVs, comiendo todos los carbohidratos que encontré en la despensa y en los delivery, con una sensación de malestar enorme, angustia, sentimiento de culpa arrecho y un ratón moral infundado, porque Dios sabe que de verdad quise estar allá y, más aún, que hice un vano esfuerzo.

Cuando Tibisay Lucena salió por esa puerta con su look de Lady Gaga criolla, juro que ni un estítico había esperado tanto que "algo" saliera como los venezolanos en vela ese momento. Solo escribí esa linda metáfora para reforzar que en ambos casos el outcome es un mojón. El caso es que mucho de mis nervios se debían a que no hubiese podido con mi consciencia si algo fatal pasaba habiendo formado parte de la población más despreciable: los que se abstienen...así haya sido por razones de mucho peso.

Cuando empecé a escuchar los resultados, reconozco que me costó entender lo que estaba pasando y entré en pánico. Cuando vi el big picture que reflejaba a la oposición, en efecto, como mayoría (aun con más votos obtuvimos menos diputados. Raya en lo absurdo pero es así), sentí que me volvió el alma al cuerpo.

Hoy, 27 de septiembre, siento un alivio tan grande y sobre todo un agradecimiento enorme con todos aquellos que participaron en estas elecciones y sentaron las bases de lo que puede ser una victoria futura contra la opresión que hemos vivido durante un tiempo equivalente a casi la mitad de mi vida.

Está claro que todavía queda un largo trecho para tener una posición sólida y, lo más importante, una sociedad realmente consciente y madura políticamente, pero los baby steps son como un Halls Mentho-Lyptus para el sentimiento patriótico.