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Mucho gusto, hace tiempo te quería conocer. Es un enorme placer que hayas llegado y espero que sea para quedarte.
Me han hablado muchísimo de ti: personas que conozco, amigos y familiares. También hablan de ti en la televisión, en el cine y en los sermones de la Iglesia. En muchos de los libros que leo también estás. Hay veces que hasta te he visto reflejada en los ojos de algún desconocido.
No sabía cuánto necesitaba que entraras por esa puerta y, ahora que lo hiciste, no te quiero dejar ir. Me doy cuenta con tu estadía que tienes muchas cosas que enseñarme y que mi vida empezó a cambiar. Sé quién te envió y le estaré eternamente agradecida.
Sé también que llegaste para sustituir los tormentos y malos ratos; para sosegarme en los momentos turbulentos, para calmar mis infinitas ansiedades. Me has enseñado que es más importante ser feliz que reír y carcajearse y que, así mi cara siga siendo la misma cara de culo de siempre, por dentro siempre estoy sonriendo. Siento cada día como la vida me está devolviendo esa sonrisa permanente, gracias a ti.
Bienvenida, Paz. Mi alma es tu casa.
3 comentarios:
No la dejes ir!
Paz no me espantes a la muchacha. Es que ella no está acostumbrada.
TQ marica, me alegra mucho este post.
Que sabroso china!!!! TQM
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