miércoles 2 de noviembre de 2011

Momento

Este Blog ha sido una línea del tiempo de mis emociones en lo que para mí es sin duda el período más trascendental de mi vida. Releyéndolo, se me hace cada vez más evidente que la mejor gasolina para crear contenido posteable, para identificar “o-Post-unidades” como @mayeyip las bautizó, son los bajos. La verdad, hoy no vine para quejarme.

Les quiero contar de otro tipo de guayabo; les quiero contar esta vez de la nostalgia de una época.

En este Blog están plasmados muchos picos, es una ideografía compuesta por fibras de corazón. Aquí se registran –como en un electrocardiograma- los pálpitos de un momento…y quizás la mayoría de las veces no se descubre el momento en sí.

Mi nostalgia se llama Caracas.
Como ciudad y como época. Como gente y como emoción.
Lo tangible y lo intangible que puede ser:

Una trotada en Vizcaya.
El cambalache.
Aquellos cortos que se hacían largos los miércoles en Trasnocho.
Suka como punto de encuentro.
Una pocilga y un bachelorette.
Citas emblemáticas en 360.
Citas clásicas en El Hatillo.
Las ferias del Libro.
Teatro.
Almuerzo de viernes en las Cachapas de Doña Inés.
Una cola en la plaza Francia, con vista al Obelisco y al Edificio Altamira, mi favorito.
Echar un pie en El Maní es Así.
Pepitos en la Texaco.
Belmont y Nestea.
Rock Band para no pensar.
Un desayuno en Mokambo.
Subir el Ávila un sábado.
Teatro.
Una rumba en Sawu rodeada de gente bonita.
Una rumba en teatro rodeada de gente cool.
Arepas en Las Mercedes cuando ya se hizo de día.
Perderme cien veces.
Fondue y vino para entrar en calor.
Ir a cien conciertos.
Un partido en el universitario yendo en contra del equipo local.
Visitas esperadas e inesperadas.
Nuevos amigos. Nueva familia.
Un “amor” perdido vs. cien desperdiciados.
Unos perros con facilistas.
Un faranduleo en Lola.
Bailar como si nadie me viera…most of the times.
Un poema recibido de quien menos te los esperas.
Agradecimiento.
Extraños que nunca dejan de serlo.
Extraños que ya no lo son.
5 noches de risa. 5 noches de llanto.
Teatro.
Mañanas brillantes con el cielo azulito.
Noches brillantes aun con el cielo negro.
La música fijándome los recuerdos.
El vino borrándome la amargura.
Un meeting Bloggers Unite.
Un almuerzo en los chinos de los Palos Grandes.
Muchas buenas conversas.
Más momentos divinos.
Un balcón frío.
Una cama tibia.
Descubrir(me).
Novedad en el aire.
Muchos intentos. Muchos fracasos.
Brodo quita-ratones de Come a Casa.
Unas quemaítas en La Guairita.
Una noche de Le Club terminada obligatoriamente en Teatro Bar, para compensar.
La Ruta del Vino.
Un clima perfecto.
El Ávila “regalándole al día cargas de buena energía”
Una dura y necesaria despedida.

Hoy sigo valorando cada ciclo, cada momento...aun más cuando justo está ocurriendo.

2 comentarios:

Ge. dijo...

Que bonito! Me has terminado de inspirar para una entrada de Caracas. Gracias, saludos ^^

Bibi dijo...

:)

!Hasta aquí llegó la nostalgia