miércoles, 31 de agosto de 2011

Agosto Sorprendente


Desde hace un par de meses empecé progresivamente a cambiar un poco mi estilo de vida, a eliminar conductas autodestructivas y adoptar hábitos más saludables.
Así que, por ejemplo, durante tres semanas reduje la cantidad de cigarros diarios hasta llegar a uno…algunos días incluso a cero. Pero entonces llegó Agosto, que comenzó con mi cumpleaños y dos celebraciones que casi me matan, literalmente. Ese día, fumé todos los cigarros que había dejado de fumar durante 3 semanas, lo cual me llevó directo a la clínica con una bronquitis complicada y dejándome en la lona por un poco más de una semana. Desde el primer día de hospitalización, empezó la cuenta para dejar de fumar.

Hace varios días pasé el día veintiuno sin tocar un cigarro, desde entonces dejé de contar y empecé a considerarme "no-fumadora". La mayoría de las personas que me conocen –incluyéndome- se les hará difícil concebir a una china sin un cigarro en la mano y, aunque todavía es reciente, puedo decirles que es la primera vez que decido e intento dejar el vicio en 10 años…con el propósito de que sea para siempre.

Hay muchas razones que me llevaron a "no querer fumar más" más allá del hecho de dejar de fumar, en sí. Me explico: Si no hubiese llegado al punto de "no querer hacerlo más", jamás lo hubiese dejado por más motivos que existieran. Así que pienso que esa determinación es esencial para lograrlo. No hay petición de novio, esposo, madre o hijo que valgan para dejar de fumar más que la mía propia.

Aun así, el proceso ha sido difícil pues ante todo es un vicio. Los ataques de ansiedad no son agradables, tampoco los cambios de humor y lo que sigue es una historia de la vida real: cuando llevaba como 15 días en la cuenta, fui a tomarme unos tragos con Sam; todo el rato que estuvimos tomando y hablando fue genial. Cuando salimos del bar y sentí el olor a cigarro me entró el demonio, literalmente. Lloré, vociferé, gritaba que de algo me tenía que morir, que por favor me dejara aunque sea darle un jalón a un cigarrito, maldije el día en el que empecé a fumar, le eché la culpa de mi desgracia por él ser tan zanahoria, le dije que ya no quería entrenar ni tampoco seguir la puta dieta cavernícola (Busquen "Primal Blueprint" en Google)…que lo único que yo quería en mi vida era FUMAR, como una chimenea, como una puta presa. Por supuesto, estaba borracha. Por supuesto, él nada más me abrazaba, se reía y decía "Baby, you'll be fine. It's Ok"

Consecuencia obvia: He tenido que dejar de beber hasta socialmente pues un trago lo asocio inmediatamente con las ganas de fumar (Porque eso de que es rico, es rico).

A medida que pasan los días la cosa va mejorando y no les puedo explicar el sentimiento de logro tan grande que tengo cada mañana de no haber fumado el día anterior y el sentimiento de agradecimiento enorme hacia Sam que me ha apoyado de todas las maneras posibles. Esto, sumado a lo bien que me siento físicamente, son las pequeñas cosas que me dan fuerzas para sumar días a la cuenta…one day at a time. Por cierto, no estoy usando parches, chicles, inyecciones, hipnosis ni nada de eso. Lo estoy haciendo a rin pelao'.

Sólo Dios y algunas personas de mí alrededor saben cuánto me gustaba fumar y cuánto lo disfruté. Creo que a la gente le provocaba fumar nada más de ver cuánto me tripeaba mi cigarro. Justamente eso es lo único que extraño: fumar es parte de mí. Desde hace 10 años, el cigarro es el factor común que me ha acompañado tanto en los buenos, como en los malos momentos. Ser fumadora es parte de mi personalidad. Últimamente me he sentido incluso asocial (sacando el hecho de que tengo que evitar situaciones bochincheras donde me provoque beber y fumar con las dos manos, como siempre lo he hecho) Ahora he encontrado pequeños placeres que sustituyen ese vacío, como el yoga, en el que apenas comienzo. Nuevos hábitos que espero contribuyan a mi cuerpo, mente y espíritu positivamente.

Hay unos cuantos Post de este Blog que deben estar súper ofendidos, atacados con todas las blasfemias que he escrito aquí…pero como diría María Te "Creo que me llegó la madurez en ese aspecto" Hay cambios que no se planifican.

Siempre me reía de Vane y Maru por su obsesión con las sorpresas. Este mes mágicamente me sorprendió de tantas formas, que ahora yo también le agarré el gusto: yo me sorprendí a mí misma con algunos cambios que requieren máxima fuerza de voluntad; mi familia –incluyendo a mis primitas- me visitó de sorpresa lo cual estuvo GENIAL; Vane, me envió de Venezuela un regalo de cumpleaños sorpresa hermosísimo; he recibido noticias excelentes, muy positivas que me cayeron de sorpresa; hubo Feria del Libro en Panamá ¡y me sorprendió que estuvo mejor de lo que esperaba!...entre otras pequeñas cosas. Hoy me despido de ese Agosto sorprendente con mucha satisfacción y buenas vibras para abrazar al septiembre que llega.