martes, 4 de septiembre de 2012

Vive para contarlo

Di por sentado que las vibraciones que emanabas eran normales y parte de tu vida verde. Te asumí humana y multi-sensorial, tan sabia que quedaste muda. Tu valor ornamental nunca dio la talla a tu compañía extremadamente grata, supremamente necesaria. Viste mi vida pasar entre tragos de vino, bocanadas de humo, conversaciones profundas y un ánimo denso que afectaban tu verdor. Sola luchaste por enderezar tus ramas artríticas y por vencer el amarillo ¡a veces contando tan poquito en mí!  Diste la bienvenida a mis amigos y mis amantes, presenciaste más de un destello y todos los apagones.

Te tuve que dejar en otras latitudes y te cuento –a distancia- que mi vida ya no es gris. Eres el único testigo de que una vez lo fue ¡Yo ya casi ni me acuerdo! Mi lado oscuro, mi punto bajo, mi nido en el fondo lo conoces tú. Tienes que recordármelo de vez en cuando para no volver atrás, para ver mis frutos. ¡Vive! Vive para contarlo y para que cuando adornes nuevamente mi sala, nos veamos florear y reverdecer. 

P.S: Relato en honor a Wilson, quien siempre está en mi corazón.