Lo que les voy a contar lo viví el día de hoy, se los traigo calientito porque es uno de los mejores ejemplos que pone al mismo nivel a un chavista y a un opositor cualquiera. Un caso de la vida real que se da en el día a día y me hace concluir que son plastas hechas del mismo mojón.
Más de cien personas madrugamos en la Embajada de Venezuela para inscribirnos en el REP y así poder ejercer nuestro derecho al voto en Panamá. La mitad de las personas presentes ya habían madrugado viernes y lunes pasado para intentar en vano hacer un trámite de extrema sencillez, sometidos a un sistema mediocre e ineficiente.
No quiero hacer una reseña de las penurias que se pasan durante la espera, las cuales son muchísimas. Quiero resaltar sólo una de ellas: el mal trato que el único funcionario público que se le ve la cara en la embajada –que no es lo mismo que la de- brinda a todos los venezolanos que ahí acuden. No importa edad, sexo, ni condición, este señor es un grosero y un déspota con todos y cada uno de nosotros.
Sale a “cumplir su labor” sólo cuando le da la gana, no da información clara o precisa, se guinda a pelear de tú a tú con todo aquél que le revira, se toma un tiempo impresionante para cualquier acción: llamar nombres de la lista, caminar de un lugar a otro, empezar un discurso cuando tiene a la gente en espera, etc. También hace lo mismo que el presidente de la República: da respuestas incoherentes y totalmente fuera de contexto a todas las preguntas que se le hacen. Plan evasión. Me parece que en conjunto es una actitud aprendida del régimen; posiblemente sean entrenados para eso así como un equipo de ventas o un negociador de compras de cualquier compañía. Su objetivo es causar indignación y humillar lo más que se pueda a todos aquellos que sabe, no apoyan sus ideales. Es un abuso de poder inexplicable, una arrogancia indescriptible. Es de esa clase de gente que es capaz de responder “No estoy autorizado para dar esa información” cuando le preguntan su nombre. Sí, eso pasó. Por ahora,lo llamaré ente. “Ente”
Una audiencia en su mayoría (o totalidad) opositora, soporta indignada esto y más. Pero todos tenemos un firme propósito: inscribirnos y votar.
Sin explicar mucho el sistema –el cual nadie aun entiende del todo, pues las directrices cambian cada vez que sale el Ente- decidieron hacer llamado del último grupo a pasar en el día, compuesto por personas que acudieron la jornada anterior (el día lunes). Hacen una fila frente al edificio a esperar que el Ente los suba a las oficinas, para que sigan esperando, siendo maltratados, víctimas del sistema…pero salir finalmente inscritos. Antes de que el Ente vuelva a internarse en su cueva bolivariana, la multitud lo detiene y le exige que por favor pase la lista de aquellos que quedaremos pendientes para el próximo turno del día lunes y así "garantizar" nuestro puesto. Este señor acepta,molesto, pero empieza a complacer el deseo popular. No lleva 3 minutos pasando lista cuando los imbéciles que hacen fila para subir y ser atendidos, empiezan a protestar antIe él pidiéndole que los suba y que deje de hacer lo que sea que está haciendo. Sí, así son los venezolanos.
A la gente que hace 5 minutos estaba en la misma situación de angustia que todos los que esperábamos escuchar ahora nuestro nombre de la boca fétida del Ente, le supo a mierda qué pasaría después de su turno, ellos sólo querían pasar. La cuerda de idiotas que hablan de “Unidad” le echan mierda a quien sea cuando se ven cerca de lograr su objetivo. Esa actitud de yo-estoy-bien-jódete-tú es lo que montó a un simio en el trono, dándole al jodido en la tecla. El egoísmo del pueblo no se va a acabar si gana Capriles, porque el problema de Venezuela no es sólo Chavez, es SU GENTE, chavistas o no.
¿Quién es peor? ¿El ente chavista o los egoístas de la fila? Señores, los dos son la misma mierda pasada por distintos coladores.


